Desde la antigüedad, el anillo, el círculo vicioso, ha sido percibido como un símbolo de unidad, infinito e integridad. En Rusia, la tradición de usar anillos vino de Bizancio junto con el cristianismo. La palabra "anillo "proviene del antiguo eslavo" Colo": un círculo, una rueda, una de las imágenes más antiguas de la eternidad. Ya en los primeros siglos, los cristianos usaban anillos y anillos como signos especiales de su pertenencia a la Iglesia, colocando breves confesiones de fe en ellos. Por ejemplo, en los primeros gemmas cristianos se podía encontrar un pez (en Griego ΙΧΘΥΣ — "Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador"), un ancla – un símbolo de esperanza de salvación, un barco como una alegoría de la Iglesia, o un Monograma de Cristo – crisma.