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Variedad de formas
Junto con las cruces, se difundieron otras formas. Las cruces-plegarias son polípticas desplegables, donde en varias hojas se colocaron imágenes de la Crucifixión, nuestra señora, evangelistas y Santos. También había anillos plegables y anillos de empedrado: estos son anillos en miniatura con cavidades ocultas o fajas desplegables que se podían usar en el dedo, siempre con un santuario. Un lugar especial está ocupado por los huevos de Pascua: huevos que se abren, dentro de los cuales se colocaron los iconos de las fiestas, así como los iconos de mesa, que son pequeños iconostasios caseros. Todos ellos se convirtieron en un fenómeno significativo de la cultura artística rusa.
Tradiciones y costumbres
Muchas costumbres están asociadas con tales objetos: el beso de la Cruz, el juramento en la Cruz, la transmisión del santuario por herencia o el intercambio de él como signo de hermanamiento. Al unirse, las hojas del pliegue crearon un pequeño iconostasio, que un peregrino o guerrero siempre tenía "con él": en viajes, en campañas, en las horas de oración. No era solo un adorno, sino un testimonio visible de fe y intercesión Celestial.
La obra de Vladimir Mikhailov
En el trabajo del joyero Vladimir Mikhailov, esta antigua tradición adquiere una nueva y preciosa encarnación. Siguiendo los cánones de los pequeños plásticos de Novgorod, el maestro crea no solo cruces-empedrados y pliegues, sino también anillos-pliegues, huevos de Pascua-pliegues e iconos de mesa-pliegues. En cada trabajo, el estudio de filigrana de las caras colinda con un adorno exquisito. En ellos cobran vida composiciones complejas: un Crucifijo con los próximos, imágenes de nuestra señora y Santos Unidos por una oración común.
Un legado que se puede llevar en el corazón
Esto no es solo una joyería, sino un testimonio visible de fe, un pequeño iconostasio que se puede usar en el corazón, llevar en el camino y transmitir de generación en generación como una reliquia familiar invaluable. Cada uno de estos trabajos, hechos a mano en la antigua tecnología de Novgorod, se convierte en un santuario personal, un recordatorio de que la intercesión Celestial siempre está cerca, donde sea que se encuentre una persona.