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Antiguo testamento
La tradición del antiguo Testamento también le dio a las uvas un significado profundo. Este es el Árbol de la Vida que creció en el paraíso y la primera planta plantada por Noé en el Monte Ararat después del diluvio, como un signo de la tierra renovada y la bendición Divina. La vid era considerada un símbolo de todo lo fuerte, hermoso y útil. La cosecha de uvas se percibió como un trabajo alegre y festivo, y la expresión "sentarse debajo de su vid y debajo de su higuera" se convirtió en un emblema de una vida pacífica y próspera. Por el contrario, los desastres futuros se describieron con las palabras "el jugo de una tormenta eléctrica llora, la vid duele". Así, la imagen de la vid sirvió como un indicador de bienestar y paz.
Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, el simbolismo alcanza la plenitud. Cristo mismo dice de Sí Mismo: "Yo soy la verdadera Vid, Y mi Padre es el Viticultor "(Jn. 15:1). En esta imagen, varios significados se unen a la vez: la fuente de la vida, la unidad de los creyentes (como ramas que dan fruto) y el sacrificio, porque el jugo de la uva se traduce en la Sangre de Cristo en el Sacramento de la Comunión. No es casualidad que en las oraciones ante la Copa, la vid se compare con el regalo de la salvación.
Historia De La Antigua Rusia
En La antigua Rusia, esta imagen se reflejó ampliamente en la talla de piedra, en los salarios de los iconostasios, en la costura facial. El patrón retorcido de la vid se percibió como una oración visible, como un recordatorio de que cada cristiano es una rama alimentada por una sola fuente de gracia.
Continuación de la antigua tradición
Es este significado centenario que el artista-joyero Vladimir Mikhailov reinterpreta cuidadosamente en su trabajo. En su colección de La vid, los brotes estrictos y los racimos maduros cobran vida en el metal precioso, desde los delicados anillos de seguridad con un grabado íntimo en el interior hasta las cruces caladas y los brazaletes. En cada trabajo hecho a mano en las tradiciones de los pequeños plásticos de Novgorod, la vid no se convierte en un adorno, sino en una confesión de fe. Llevar un adorno de este tipo es llevar un recordatorio de las palabras de Cristo y de la conexión invisible que conecta el alma con la Eternidad. Los productos de Vladimir Mikhailov continúan una tradición centenaria, convirtiendo el símbolo bíblico en un santuario personal y una reliquia familiar que se transmitirá de generación en generación.