Un anillo inspirado en la imagen de la vid, un antiguo símbolo cristiano de la vida, la unidad y la bendición divina.
En el centro de la composición, una Esmeralda enmarcada por hojas de trébol, como un signo de esperanza y fortaleza espiritual.
Un detalle oculto le da una profundidad especial a la decoración: una vid exquisitamente grabada en el interior del anillo. Permanece invisible para los demás, como una fe personal.